lunes, 2 de marzo de 2009


Mírame, en nada me consigo concentrar; ando despistada, todo lo hago mal. Soy un desastre y no sé que está pasando.
Me gustas a rabiar, yo te deseo; me llegas a desesperar. Es tan grande lo que siento por tí, que tenerte no bastará.
¿Qué es esto que me invita a vivir, que me dá la ilusión?. ¿Qué será esa fuerza que a todos nos une de dos en dos?. ¿Será la fuerza del corazón?...
Hace que te abrace y los cuerpos lleguen a estorbar. Tiemblo sóla con la idea de rozar tus labios llenos de besos nuevos. No puedo dormir, robas mi tranquilidad; alguien ha bordado tu cuerpo con hilos de mi ansiedad. De cinturón tuis piernas cruzadas, en mi espalda un reloj, donde tus dedos son las agujas y dan cuerda a este motor, que es la fuerza del corazón. Y es la fuerza que te eleva, que te empuja y que te llena, que te arrastra y que te acerca a Dios. Es un sentimiento, casi una obseción si la fuerza es del corazón. Es algo que te lía, una descarga de energía que te va quitando la razón. Te hace tropezar, te crea confusión, seguro que es la fuerza del corazón.
Es la fuerza que te lleva...

Boy of my dreams.

Porque es tan facil dejar pasar los dias, meses, años pensando que las cosas se van a solucionar con el pasar del tiempo, ¿ y si en realidad el tiempo no lo puede todo ? Las cosas con el pasar del tiempo se pueden olvidar, pero las cicatrices quedan, y a medida que pasa el tiempo son cada ves mas. Porque así es, el tiempo no va a solucionar nada. Y crees habler superado el dolor,
Sin embargo un buen día, quizá el menos pensado, todo tu castillo que creías tan sólido, comienza a temblar; y frente a tus ojos lo verás desmoronarse. Y ahí te encontrarás nuevamente frente a un dolor suprimido durante tanto tiempo. Y ahí es cuando tu corazón se revela, y quiere demostrar lo que en verdad siente. Y lágrimas caen de tus ojos, como agua que fluye del caudal. Y ese sentimiento, antes dormido se apodera de ti, y despierta con todas las fuerzas acumuladas durante su inactividad.
No es lo mismo pensar que sentir. No es lo mismo razonar que hacer las cosas por impulso. Porque los que piensan son aquellos que nunca arriesgan.